No todo experimento busca descubrir algo nuevo.
Algunos trabajos muestran procesos conocidos desde una perspectiva diferente. Otros nacen de una idea que vale la pena probar, de un problema matemático que puede convertirse en juego o de un conjunto de datos que permite reconstruir un paisaje. Lo importante es distinguir qué se quiso hacer, cómo se hizo y qué puede aprenderse del resultado.
Una entrada sencilla. Toda la información detrás.
Puedes comenzar con un video, recorrer una reconstrucción o jugar una partida. Si quieres ir más lejos, las fichas reúnen métodos, parámetros, fuentes y limitaciones. No hace falta leerlas para disfrutar la experiencia, pero están ahí para comprenderla mejor y examinarla con criterio.
Trabajo propio, conocimiento compartido.
Las experiencias y recursos creativos del laboratorio son de desarrollo propio. Cuando un proyecto parte de datos, investigaciones o herramientas externas, se identifica su procedencia. El uso de fuentes científicas no implica que sus autores hayan participado en el proyecto ni que lo avalen.
El laboratorio puede cambiar de tema; no de criterio. Observar con atención, construir con cuidado y explicar con claridad qué encontramos y qué permanece abierto.
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