01. Definir la pregunta
Antes de escribir código conviene saber qué queremos observar o construir. Esa decisión determina el alcance del proyecto: no es lo mismo ilustrar un fenómeno que intentar predecirlo cuantitativamente.
02. Elegir el modelo o los datos
Una simulación calcula la evolución de un sistema bajo ciertas ecuaciones y supuestos. Una reconstrucción organiza mediciones existentes. Un juego combina reglas y decisiones. En todos los casos, la fuente y el método condicionan el resultado.
03. Separar cálculo e imagen
Una animación puede mostrar más fotogramas que estados físicos calculados. El color puede distinguir partículas sin representar su temperatura. Y una cámara virtual puede recorrer un terreno que nunca fue filmado. Esas decisiones mejoran la lectura, pero deben identificarse como parte de la presentación.
04. Comprobar sin exagerar
Se revisan configuraciones, archivos y resultados dentro del alcance de cada proyecto. Algunas pruebas comprueban sumas o consistencia interna; otras permiten comparar con datos conocidos. Lo que se verificó se describe con precisión. Lo que no se verificó no se presenta como demostrado.
05. Explicar los límites
Una buena simplificación puede enseñar mucho si sabemos qué deja fuera. Por eso distinguimos, por ejemplo, una simulación gravitacional sin gas de un modelo de formación estelar, o una red neuronal simplificada de la actividad medida en un organismo.
Fuentes, versiones y créditos
Cada obra tiene una historia de desarrollo. La versión del cálculo puede ser diferente de la edición final del video, y una revisión posterior no cambia retrospectivamente lo que mostraba la primera versión. Identificamos fuentes y créditos para que el recorrido del proyecto siga siendo comprensible.
Estados editoriales
Disponible para jugar: existe un acceso público a la aplicación.
Ver ejemplos en los proyectos